Breviario del Maestro y el buen Discípulo.
(Se recomienda la lectura completa del signo 4 del Libro de las Mutaciones)
Concepto
Se es un discípulo cuando se reconoce a un maestro o a una maestría cuya enseñanza requiere de una disciplina y rigor a los cuales se está dispuesto a seguir y aplicar.
No hay discipulado al margen de este concepto. Cualquier otro modo de educación cabe en categorías diversas y distintas (alumno, aprendiz, etc.)
Fundamentos
El principio del maestro es: entregar la enseñanza gradualmente con el propósito de que el discípulo la estudie, la practique y la reflexione. Se explayará tres veces en la misma enseñanza, y por tres veces el discípulo deberá profundizar y esmerarse por llegar al corazón de esta. Si por tres veces no surgen frutos, se dejará al discípulo en una práctica permanente en torno a la enseñanza comprometida. Ayudará el maestro mientras verifique tres elementos positivos: 1) Disciplina (rigor); 2) Obediencia en la justa aplicación o metodología; 3) Humildad para recibir correcciones y cambios.
Se retirará momentáneamente el maestro cuando se evidencien comportamientos contrarios a lo anterior. Se retirará definitivamente si el litigio, la porfía, la obcecación y la diatriba se imponen en el discipulado.
El Valor del maestro es: considerarse un leal discípulo del TAO, un servidor de Dios, un agente de la enseñanza sagrada, un Ser de Sabiduría que obedece a Su Señor. Nunca ejercerá dominio sobre los Hombres, jamás los convertirá en redil o en seguidores incondicionales; se alejará de los aduladores; no aceptará dádivas bajo criterios mercantiles. Rehuirá la fama mundana. Aplicará en su persona las claves espirituales que le son develadas para su labor entre los Hombres.
El Valor del discípulo es: asumir al maestro como a un guía, un portador sabio de la Enseñanza, un mensajero que porta nuevas leyes para una vida superior, un conductor, una autoridad en grado de corregir, una potestad que se ve avalada por la práctica y la vivencia.
El Principio del discipulado es: acoger con humildad la Enseñanza, poner en práctica la misma, aplicar la Disciplina y el rigor que se encomienda.
Sentido de la alianza maestro-discípulo: el Camino o Sentido que asegura la unidad entre la maestría y el discipulado se basa en que el discípulo abandonará todo conocimiento anterior para recibir la enseñanza desde la pureza de la plena receptividad; y el maestro asegurará la receptividad mediante ejercicios de contemplación y de acercamiento a la naturaleza, así como primeras observaciones activas con mandalas y mamtram. Lo contrario a este Sentido se manifiesta con imposición de teorías y comparaciones intelectuales adquiridas que van condicionando o tergiversando el contenido de sabiduría de la Enseñanza. Así también, ante conceptos, formas y modos ya expuestos, deberá agregarse la Quietud y la reflexión desde ejercitaciones meditativas con el fin de que tales ideas se inserten en la nueva información y no se mezclen con el conocimiento previo. Se rompe esta alianza cuando a la enseñanza del maestro se interpone, se mezcla y compara el conocimiento adquirido de otras fuentes. Es cuando el maestro debe detener la Enseñanza y, si acaso, guiar al discípulo por una más prolongada práctica de Contemplación y Quietud.
Desde la Formación en Sabiduría, el antiguo saber y conocimiento se podrá discernir desde la altura de la Enseñanza. Así el Ser sabrá qué es válido y verdad, y qué nunca fue real y verdadero.
Ofrenda: El maestro no exigirá remuneración o compensación por su labor de enseñanza, y aceptará ofrendas entregadas en inocencia, sin intencionalidad o expectativas de favores. El discípulo ofrendará al maestro aquello que signifique un valor y un sacrificio para su persona, y que tenga utilidad para el maestro. Un discípulo que no ofrenda a su maestro no ha llegado a la Conciencia de la Enseñanza. El maestro nunca aceptará ofrendas que no se respalden en la disciplina, rigor, cumplimiento y empeño del discípulo.
El Propósito: la meta del maestro es que el discípulo Logre la maestría y tenga la sabiduría para Guiar a otros bajo los preceptos y modos que le han formado. La mirada futura del discípulo debe estar puesta en su desafío para superar lo menor, terrenal y común para el Logro que permita seguir siendo discípulo del Cielo y ahora ejercer como Guía de Hombres.
Un discípulo que no Logra la maestría puede permanecer bajo el discipulado para superación de Si Mismo, son llamados ‘adeptos’ en cuanto permanecen en la adhesión de la Enseñanza y sus prácticas, pero no las irradian ni enseñan, aunque sí entregan Testimonio con su devoción, actitud Virtuosa y coherencia de vida. Los ‘adeptos’ de mayor experiencia suelen ser excelentes ayudantes de la maestría o del maestro.
Sustentos: la Enseñanza de Sabiduría, la revelación de lo Espiritual y divino, debe sembrarse en tierra fértil. Ningún Hombre que inevitablemente pasa por el modelo mundano puede acceder a lo nuevo y superior sin antes limpiar el terreno de su persona. Esta preparación para la buena siembra en la persona debe proceder con ‘estados de contemplación’, mandalas (o símbolos sagrados), mamtram y/u oración, silencio, Quietud, retiros y ejercicios con la naturaleza (los cinco elementos); los ejercicios para el discernimiento son importantes debido a que son el primer acercamiento con las leyes, preceptos y doctrina, tratados bajo la metodología espiritual (diferenciada y distanciada de la forma artificial del conocimiento). Es cuando, sobre esta base, se entrará en la Enseñanza de la Virtud y el óctuple sendero.
Cada paso deberá ser Sellado por el discípulo: esto significa que aquello que se recibe ahora pasa a constituir parte del pensamiento, sentido y obra de la Persona. A ese estado la Sabiduría llama: Moral Pura.
(Fin)